martes, 8 de junio de 2010

ENTREVISTA A AUGUSTO THASSIO CON MOTIVO DE LA PUBLICACIÓN DE AHOGADO EN EL ESPEJO EN PAPEL LITERARIO

Hoy aparece en la revista digital, en el apartado "artículos" la entrevista que Manuel Garrido Palacios ha realizado al poeta Augusto Thassio con motivo de la publicación de su última obra, Ahogado en el Espejo.
A continuación la reproducimos:

AHOGADO EN EL ESPEJO 07/06/2010


MANUEL GARRIDO PALACIOS

A propósito del poemario "Ahogado en el espejo" de Augusto Thasio

Manuel Garrido Palacios

PREGUNTA: La editora ‘Los libros de Unsaloua’ define la obra como desconcertantemente provocadora.
RESPUESTA: Si intentar salvar un sueño e involuntariamente darle muerte resulta que es algo desconcertantemente provocador, mi libro lo es, sin duda.
P: Ahogarse en el espejo suena a Quevedo: ‘se equivocó la paloma’, idea repetida por Alberti. ¿Por qué el ahogo? ¿Qué hay detrás del espejo?
R: El poeta se ahoga al saberse engañado, al comprobar que su vida ha sido una falacia. Al cruzar el espejo descubre que no hay nada y se ahoga en su propio desengaño. No hay nada al otro lado. Nada. En la cara oculta del espejo no he encontrado maravilla alguna.
P: La presentación en la Feria del Libro de Sevilla, el poner tus versos en la tienda, el sentimiento en el mostrador…
R: …es la ceremonia bautismal de un hijo, el regocijo compartido con amigos y conocidos, la invitación para dar a conocer esta circunstancia particularmente festiva, para que llegue a todos.
P: Dices que la mujer tiene el don de atravesar el espejo y llegar a lugares maravillosos.
R: Es algo innato en ellas. Privilegio que se niega a los hombres, salvo en raras ocasiones, para que puedan seguir su rastro a través de la pulida superficie, donde hasta los conejos tienen prisa y las reinas (rojos corazones pasionales) ordenan que rueden las cabezas.
P: ¿El espejo dice la verdad o lo que tú quieres que diga?
R: La verdad del espejo es relativa, pues a veces nos devuelve la realidad distorsionada. También puede ser el abrazo enamorado de la muerte y ahogarse en él como Narciso en el río: al fin y al cabo, un espejo.
P: Para quien carece de la cualidad de traspasar el espejo, ¿podría ser la poesía una forma de hacerlo?
R: La poesía atraviesa el espejo y los espejismos, incluso el purgatorio, el infierno o el cielo se dejan recorrer de punta a punta, mostrándole el dolor y la alegría, el sufrimiento y la gloria.
P: Según Inmaculada Calderón, tu poemario no se ha de beber de una vez, sino a sorbos, en someras dosis para asimilarlo.
R: Como con el alcohol, con pequeños tragos se consigue una rápida y provocada borrachera; y es hermoso emborracharse de poesía.
P: El libro es el acta en verso de algo que guardabas en lo más hondo del alma.
R: Los poemas, en el alma del poeta, están escritos desde el día de su nacimiento, desde el instante en el que abre los ojos. Después, poco a poco, los va sacando a flor de piel para que, libres, florezcan y sean compartidos por las sensibilidades de aquellos que las tengan.
P: Sabe a catarsis, a balance sentimental. ¿Los versos quitan peso al alma?
R: Sí; alivia plasmar en el papel lo escrito en tus células al principio de todos los tiempos.
P: Dices: ‘No puedo con las olas ni con los hundimientos’.
R: Al poeta le duele que las olas no sean ‘los caballos blancos’ definidos por los fabulistas, y que el mar no sea el reino en el que los humanos, tras separarse de su sombra, vivan felices. El naufragio es la frustración de un rumbo y de la propia identidad. Tras el naufragio, ya nada será igual, pero tampoco diferente.
P: A un hombre de costa que habita en la sierra, ¿qué te aporta cada latitud?
R: La ventaja de un mareante equilibrio. A veces, con buen tiempo, desde la sierra de Almonaster se divisa el mar. El mar está en los ojos y el corazón de la sierra y, desde la costa, la sierra se deja penetrar por el paisaje marino como diosa del amor y la belleza, a la que los antiguos representaban con cola de pez; diosa, no sirena. Sus cantos no enloquecen, sino que adormecen en la suave ternura de la poesía.
P: Has tocado otras formas literarias, novela, cuento, ensayo, teatro…
R: Ahora escribo ‘Ni mentira ni verdad’, una novela sobre el sorprendente origen del gran pintor ayamontino Rafael Oliva.
P: Escribir y escribir como quien rema y rema para llegar ¿hasta qué orilla?
R: A la del deber cumplido conmigo mismo, y ‘sacar’, en un juego de ruleta, la fortuna de saberme en paz con los proyectos trazados por mis antecesores.
P: Cierra tú mismo con unos versos que inviten a buscar el libro.
R: ‘…atravesé la raya de los sueños. / Pero tú, celosa como un mar de colores, / aún sin darme tiempo, me sacaste / de la dulce mentira / para ahogarme / en la eterna pesadilla del espejo’.

El original de la entrevista puede verse en http://www.papel-literario.com/